Una de las pocas ermitas románicas del siglo XI que hay en la zona pertenece a los propietarios del Caserío de San Marcial, y ha pasado de generación en generación a lo largo de la historia.
Esta ermita es de las pocas que quedan en el Pirineo con su estructura original y sin ser reconstruida: De nave rectangular con bóveda de medio cañón con ábside semicircular orientada este-oeste. Puerta orientada al sur y dos pequeñas ventanas tipo aspillera, una orientada al sur y otra al oeste. Destaca una espadaña de dos ojos de un tamaño considerable.
En la época de la Guerra Civil fue saqueada y se quemaron el retablo y las imágenes
|